En 1.985 conocí a mi compañero Carlos Lorda, mientras cursaba 6º de la E.G.B, en nuestra ciudad natal (Ceuta).
Tenía 12 años en aquel entonces. Era un chico introvertido y solitario, no contaba con amigos, excepto algún que otro compañero de clase con el que me llevaba medianamente bien pero con el que no compartía mi verdadera pasión.
Carlos, era dos años mayor que yo, y la primera vez que lo vi llegar al colegio montado en su bicicleta "Panter" me di cuenta de que con él, existirían vínculos que a día de hoy, aun perduran y se han estrechado todavía más.
Enseguida entablamos amistad, y fue entonces, prácticamente a la semana de conocernos, cuando me comentó que tocaba la guitarra eléctrica y que su sueño era formar una banda. Mientras lo escuchaba hablar, sentía como si fuese yo mismo quien estuviese expresando mis pensamientos a través de sus palabras.
Comencé a ir a casa de sus padres después de clase y allí es donde le vi tocar la guitarra la primera vez. Me pareció un fuera de serie, era increíble tocando aquellas viejas canciones de Barón Rojo o Ñu, entre otras grandes bandas.
Carlos, al ser consciente de mi interés por la guitarra, se ofreció para darme clases, las cuales acepte al momento.
Nuestras familias eran de clase trabajadora y aunque a Carlos, sus padres siempre le dieron el apoyo necesario para desarrollar su arte, tal vez motivado por los problemas de salud de los que siempre padeció en su juventud, sin embargo en mi caso, no fue para nada así.
Un par de años antes de conocer a Carlos fue cuando comencé a escuchar música Rock y Heavy Metal gracias a mi primo-hermano José Olmo, su madre es hermana de mi padre. Cuando era un niño, Olmo siempre fue una gran influencia para mi y él fue quién me enseñó a amar y sentir la música. Así que, a tan corta edad fue cuando comenzaron mis gustos por vestir y llevar el pelo como los ídolos que aparecían en las portadas de aquellos vinilos de antaño.
Mi padre, no era partidario de ver como me dejaba crecer el pelo y mi armario se convertía en un santuario del color negro, así que cuando le comenté la idea de comprarme una guitarra, la respuesta fue un no rotundo.
Con la ayuda de mi madre, fui ahorrando hasta poderme comprar, unos meses después, mi primera guitarra eléctrica de segunda mano.
Y la historia continua...

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